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Twitter reaviva el fuego

La hoja de papel donde Jack Dorsey bosquejó Twitter, es una imagen inolvidable. ¿Se habrá imaginado la clase de monstruo que gestaba a partir de esos trazos? No, no lo creo. Para Dorsey todo empezó como un proyecto de investigación que después de convirtió en una pequeña empresa: la idea era hacer que la gente publicará en Internet justo lo que estaba haciendo en 140 caracteres. Y ya. Claro, había una escéptica intensión de generar viralidad como lo tiene cualquiera que inicia una red social, pero sólo era un sueño.

No, no voy a decirle que siempre supe  que Twitter tendría éxito, de hecho, muy al inicio del fenómeno, aposté, en un pequeño videopodcast que solía hacer desde mi auto, que la idea generaría mucho ruido, pero jamás muchos adeptos. Mucho menos adeptos leales. “¿A quién podría interesarle leer trivialidades como ‘estoy saliendo de la oficina’ o ‘tengo un cólico del demonio’? Me parece que la curiosidad de la gente puede ayudar al principio, pero al final se darán cuenta de lo inútil que es esto”. Sí, eso fue lo que dije, y ahora, esta fiel usuaria  de Twitter tiene que tragarse sus palabras.

Cuando todo empezó, Twitter era de los ‘early adopters’ y amantes empedernidos de las redes sociales. Después llegaron las celebridades expertas en tecnología e Internet: Leo Laporte, John C. Dvorak y Om Malik son algunos de los famosos a quienes todo mundo seguía en Twitter, de hecho, fue en gran parte por ellos que este concepto resonó tanto entre los especialistas de las redes sociales. De una herramienta de posting tan simple, Twitter se convirtió en un fenómeno que muchos llamarían microblogging o lifestreaming.

Después llegaron a Twitter los medios de comunicación como CNN, BBC, New York Times y casi al mismo tiempo aparecieron empresas como Dell, Amazon o Starbucks. Para Amazon, de hecho, Twitter se convirtió en un cuestión incómoda cuando una pequeña revuelta contra la empresa se desencadenó en la red social. Un escritor estadounidense descubrió que los libros de contenido gay habían desaparecido de los rankings de Amazon y lo denunció con un mensaje en Twitter que leyeron sus 200.000 seguidores. La protesta se extendió como la pólvora en la red social y Amazon enmendó pronto el error de catalogación que afectaba a 57.000 títulos y que atribuyó a un problema técnico.

Twitter permitió también a Dell descubrir que sus usuarios no estaban satisfechos con el teclado del portátil Dell Mini 9. La tecla del apóstrofe y la de ‘Enter’ estaban demasiado juntas, decían. Este problema fue corregido en la Dell Mini 10.

Twitter entró en una etapa de consolidación y crecimiento moderado y constante. De pronto, los usuarios dejaron usar esta herramienta sólo para quejarse o expresar sentimientos. Descubrieron que  podían valerse de ella para enterarse de los “trending topics”, anunciar algo, llevar tráfico a sus propios blogs, compartir un hallazgo o, incluso, pedir ayuda.

En cierto nivel, Twitter se convirtió  en una competencia de mejores ideas, frases y notas oportunas. La gente se conecta gracias a las recomendaciones de otros y eso genera tremenda confianza. Pero como ya dije antes, el crecimiento de Twitter tenía un ritmo lógico y comprensible, hasta que aparecieron los políticos famosos y otras celebridades de cine y televisión que hicieron de Twitter un cohete espacial. Todos ellos quieren estar en Twitter y ganar miles de followers, aunque ni siquiera sean ellos quienes escriban cada Twitt.

Si se da una vuelta, puede usted encontrar a Shaquille O’Neal, el senador John McCain, Barack Obama (el mejor caso de éxito) Britney Spears o Jimmy Fallon.

Claro, algunas de estas celebridades son ingeniosas para atraer a usuarios, pero hay quienes están muy lejos de entender el espíritu de Twitter, como Asthon Kutcher, quién inició una competencia con la cadena de noticias CNN por conseguir 1 millón de seguidores a través del microblog. El actor retó a CNN a través de un video publicado en Qik. “Encuentro asombroso que una sola persona (le faltó decir “como yo”) pueda tener el mismo poder de voz que una compañía entera de medios a través de Twitter,” dijo Kutcher. Pfff y mil  veces Pfff. Ese chico no tiene idea de cómo usar una red de este calibre. Bueno, tampoco es que esperara mucho más, pero no puedo dejar de enfadarme.

Y para terminar, la última nueva de Twitter es que Adam Wilson, de la Universidad de Wisconsin, creó un aparato que te permitirá twittear solamente con tu pensamiento. Eso sí, para eso tendrás que tomarte tu tiempo, porque si consideras que cada 10 caracteres tarda un minuto en registrase, para escribir un mensaje de 140 caracteres vas a estar nada menos que 14 minutos. Naa, esto ya es demasiado. Aunque tal vez debería cerrar la boca esta vez porque tengo que reconocer que, de jurar que sería un fiasco,  hoy soy la más leal y entusiasta usuaria de Twitter. ¿Quieren seguirme? Estoy en twitter.com/nadia_molina


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